jueves 21 de agosto de 2008

Lee bien lo que voy a escribirte. Es la última vez que yo lo hago.

Te confieso: Rompí tu libro página a página de puro coraje. Y con cada página que yo rompía se iba el poco respeto y el poco cariño que aún conservaba. Hoy lo aniquilaste por completo y en parte eso es bueno.

Es más fácil lidiar con el coraje que con la melancolía y la añoranza.

Me da pena y coraje (por qué no decirlo) que ya no sea nada en tu vida y me da más coraje aún que no guardas el mínimo respeto por lo que tuvimos.

Cada página, cada letra rota de tu libro me liberaba de ti. De lo nuestro.

Te voy a hacer una segunda confesión. Esa vez, con él, lo disfruté y lo hubiera repetido varias veces.

Aún hoy hay repeticiones. Aún hoy puede haber repeticiones. La posibilidad siempre está abierta.

Y te hago una tercera confesión, la más fuerte de todas. No te deseo bien. Tampoco te deseo mal.

"Que pena que todo se acabe casi igual que empieza."

César Rodríguez

1 comentarios:

PaoValdivieso dijo...

wowwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww yo quisiera ser tan fuerte y decirlo asi sins mas